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Materiales y técnicas de radioseguimiento 

MATERIAL DE RADIOSEGUIMIENTO

Desde el comienzo del seguimiento de grullas marcadas con radioemisores en España, en 1988, hemos utilizado y probado varios de receptores distintos. Conocíamos previamente algunos modelos, utilizados en la Estación Biológica de Doñana para estudiar distintas especies de aves de presa (en especial el Águila Imperial, los Milanos Negro y Real y el Águila Calzada) y de mamíferos (lince, zorro, meloncillo).

Emisoress. Emisores convencionales. Hemos utilizado varios tipos de emisores, todos ellos en la banda de
148.000 a 149.999 MHz. Los emisores de energía solar eran de la marca AVM Instrument Co. Funcionaban con 10 células solares en un mismo panel y una batería de NiCd. Disponían de una antena de 30cm de longitud. Su peso era de unos 75-80g, y su duración estimada de unos 2-3 años, según el fabricante. En la realidad, fallaron en cuanto las temperaturas cayeron por debajo de 0ºC, y dejaron de funcionar. Por otra parte, eran relativamente caros, el doble que un emisor de pilas convencionales. Los emisores de la marca Telonics son también relativamente caros, por lo que no disponemos de experiencia suficiente sobre ellos. Por todo ello, la mayoría de las unidades que aún seguimos utilizando son fabricados por Biotrack. Funcionan con pilas de mercurio, con una antena frontal y otra trasera en los emisores de pata. Biotrack puede adaptar el diseño del emisor (forma y color, posición y ángulo de salida de la antena, alternativas de sujeción, etc.) a las necesidades del cliente. Hemos utilizado los tipos TW3 1xAA y TW5 1xAA (ambos sólo en unos pocos emisores de pata para jóvenes de tamaño muy pequeño), TW3 2xAA y TW5 2xAA (principalmente en los emisores dorsales).
Aunque hemos utilizado emisores con distintos tipos de sensores de actividad en estudios de aves de presa, nunca hemos utilizado ningún tipo de sensor en los emisores de las grullas.

Emisores vía satélite.

Emisor dorsal de energía solar vía satélite
 adaptado a Drora, una grulla adulta capturada
 en el Valle del Hula, Israel


Receptores
. Al principio utilizamos los receptores AVM LA 12-D (AVM Instrument Co.). Eran relativamente pesados, pero muy sólidos, y resultaron muy adecuados para el seguimiento desde vehículos todoterreno. También probamos los WMI TR X 12 (Wildlife Materials, Inc.). Ambos tipos funcionan con 8 pilas alcalinas (de 1.5V).
Posteriormente adoptamos los receptores Telonics, equipados con un escáner que facilita el comprobar de forma continua muchos individuos, cuando la cantidad de emisores es relativamente alta. Funcionan bien con pilas recargables de NiCd tipo C (de 1.2V), o con pilas alcalinas normales (de 1.5V). Los receptores Telonics son caros, pero son probablemente los mejores en este momento. 

Antenas. Hemos utilizado tanto antenas direccionales como omnidireccionales. Las antenas direccionales son manuales, del tipo "yagi", con tres elementos, y pueden ser normales o plegables. Se llaman así porque reciben la señal mejor cuando la antena está apuntando en la dirección del emisor. Hemos probado también una antena direccional de dos elementos fabricada por Telonics (véanse fotos abajo, en esta misma página). Las antenas omnidireccionales tienen un rango menor de recepción, pero son adecuadas, por ejemplo, para rastrear zonas extensas desde vehículos. También hemos utilizado una antena omnidireccional para rastrear aves desde el aire, montándola en un avión (ver procedimientos aéreos).

Arneses. Losd emisores se sujetaron a las aves siguiendo los métodos detallados por Kenward (1979). Al principio utilizábamos arneses de cable forrado de plástico, formando dos lazadas que se cruzaban bajo el pecho del ave, fijando el punto de cruce con masilla Epoxi de dos componentes, para impedir el desplazamiento del arnés. Posteriormente sustituimos el forro plástico por tubo quirúrgico, más duradero, para cubrir el cable. Finalmente, hicimos los arneses de Teflon, mucho más caro, pero de una duración adecuada como para mantener el emisor sujeto al ave mientras duran las baterías. El Teflón tiene la ventaja de que el emisor se desprende del ave una vez que las pilas se han agotado.


AUDIBILIDAD Y DISTANCIA DE RECEPCIÓN

 
Las señales se pueden recibir a distancias que dependen de una serie de factores. En primer lugar están la potencia del emisor y la calidad del receptor. La distancia entre el emisor y el receptor también es importante y, finalmente, el tipo de hábitat, siendo los paisajes abiertos, como los habitats de las especies esteparias, mejores que los ambientes forestales y las zonas montañosas.

 

Foto de J.A. Alonso
 

Foto de M.I. Madrid

La altura es un factor decisivo, tanto para el emisor como para el receptor. Y esto no siempre es lo bastante destacado por los fabricantes. A veces una señal es difícil de reconocer desde el suelo, pero resulta perfectamente audible desde la baca de un vehículo. La distancia media suelo-suelo podría ser de 1 a 5km, dependiedo del tipo de relieve. Si hay algún punto elevado -una pequeña loma, una torre, algún edificio alto- la distancia de recepción puede crecer hasta unos 10km. Las señales de aves en vuelo pueden recibirse a distancias muy largas, 10-20km, mientras que el avión permite al observador recibir señales de aves posadas hasta a 40-60km. Desde un avión, una ave en vuelo puede ser localizada a distancias que pueden alcanzar los 80-100km.



EL RASTREO DESDE EL AIRE EN ESPAÑA Y ALEMANIA


Introducción

El rastreo aéreo se empezó a utilizar en España en 1988 para localizar a los jóvenes de Águila Imperial (Aquila adalberti) tras su emancipación en Doñana. Dos de los autores del presente trabajo siguieron utilizando el método para localizar Grullas Comunes (Grus grus) invernantes en Extremadura tras el marcaje durante su parada migratoria en Gallocanta, Zaragoza, y siguiendo los procedimientos descritos para el rastreo desde el aire de grullas de las especies Grus americana y G. canadensis (Brander y Cochran, 1971; Cochran, 1972, 1980; Drewien y Bizeau, 1981; Gilmer et al., 1981; Melvin y Temple, 1982). Desde 1992 en adelante el rastreo desde el aire se ha utilizado también para estudiar el comportamiento dispersivo de las Avutardas (Otis tarda) marcadas con radioemisores. En Alemania, el rastreo desde el aire comenzó en junio de 2000 para localizar a las grullas inmaduras a su regreso a las zonas natales tras la ruptura familiar, durante su primer invierno, o al final de su migración prenupcial (véase también Dispersión de aves jóvenes y subadultas en Alemania: ¿qué hacen estas aves durante su período de inmadurez sexual?).

Para recuperar el contacto con los individuos que se mueven fuera del rango de recepción desde tierra se requiere el trabajo conjunto de un equipo por tierra y de otro desde el aire. La recuperación de dicho contacto es crucial cuando se realizan observaciones continuas del comportamiento y se requiere la toma de datos sobre la estructura social o las preferencias de hábitat.

En principio, nosotros utilizábamos aviones Dornier, dada la posición elevada de sus planos y su baja velocidad mínima de vuelo, lo que permitía la visualiza´ión de los individuos buscados. El poder ver a las aves desde el aire puede ser muy útil en el caso de la Grullas, pero es prácticamente imposible con la Avutarda, dada su tendencia a echar a volar en cuanto se da cuenta de la aproximación del avión. El comportamiento de la Avutarda requiere mayores altitudes de vuelo para impedir que las aves molestadas se vuelen, lo que dificultaría su relocalización por el equipo de tierra. Desde 1992 la mayoría de las aves se han localizado desde aviones Bonanza E-24, mucho más rápidos que las Dornier y que permiten alcanzar fácilmente altitudes de vuelo elevadas.

Bonanza E-24
El avión utilizado actualmente para la localización de aves desde el aire en España. Se puede observar la antena direccional, tipo Yagi de tres elementos, en el extremo del plano izquierdo del avión.


Materiales y Métodos

Equipo de telemetría. El equipo utilizado para el rastreo aéreo es el mismo que se usa en tierra, es decir, un receptor TELONICS (modelo TR-2, provisto de un escáner modelo TS-1), alimentado bien con pilas, alcalinas o recargables de NiCd, o con energía del propio sistema eléctrico del avión. Los emisores utilizados con la Avutarda fueron distintos modelos de las marcas TELONICS, BIOTRACK y TELEVILT.

El  rastreo aéreo comenzó con las Grullas, siguiendo los procedimientos previamente adoptados para la localización de aves de presa. . Volábamos aviones Dornier E-9, de plano alto, equipados con antenas direccionales de tipo Yagi de tres elementos adaptadas a los soportes del plano, montadas de forma parecida a la descrita por Gilmer et al. (1981). Ello nos permitía situar ambas antenas, apuntando ligeramente una hacia cada lado (a unos 30º de la dirección de vuelo). Los elementos de la antena se polarizaban siempre verticalmente. Y ésta es también la forma en que rastreamos, ahora, las Grullas inmaduras, cuando regresan a Alemania desde sus áreas de invernada, si bien el avión que utilizamos allí es un Cessna 172 Skyhawk.

Los primeros vuelos de grullas en España se realizaron también con una Cessna. Fueron el 29 y 30 de enero de 1989. 

La antena, apuntando lateralmente en una Cessna, durante el primer vuelo de grullas realizado en Alemania el 21 de junio de 2000.

 

Los aviones Dornier y Cessna, de plano alto, son más adecuados cuando se requiere el contacto visual con los individuos, dado que su velocidad mínima es mucho menor. En nuestro caso, sin embargo, la rapidez y la precisión de la localización eran mucho más importantes que el poder ver a las aves. Por ello comenzamos a volar aviones Bonanza E-24, de plano bajo, mucho más rápidos que los anteriores. Estos aviones permiten la localización de aves con tanta precisión como los de plano alto o incluso mayor, cuando se utiliza además un GPS para fijar las coordenadas de la posición de las aves. En los aviones Bonanza se utilizan simultaneamente dos antenas, una direccional Yagi de tres elementos y otra omnidireccional. La primera se monta en el extremo del plano izquierdo (véase foto), dirigida en el sentido del vuelo, y la otra se adapta a la cara inferior del mismo plano, apuntando hacia el suelo. Utilizamos una caja de conexiones para seleccionar la señal que deseamos recibir, de una u otra antena solamente, o de ambas antenas simultaneamente.


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Se observa la antena direccional Yagi de tres elementos en el extremo del plano izquierdo de un avión Bonanza E-24


Metodología General. Todos los vuelos son visuales VFR, aunque la altitud de vuelo es siempre suficiente como para no forzar a las aves a desplazarse a mucha distancia al ser sobrevoladas por el avión. Cuando buscamos individuos perdidos recientemente iniciamos la búsqueda sobre el punto del último contacto visual con el ave desde tierra. Si no se recibe su señal ya durante la aproximación a ese punto, solemos iniciar un vuelo circular de unos 2km de radio alrededor del punto, a una altitud de unos 500-800m sobre el terreno, mientra escaneamos a través de la antena direccional. En la mayoría de las ocasiones la señal se reciba ya durante la aproximación a la coordenada del último contacto visual, desde una distancia máxima de unos 20-30km, dependiendo de la altitud de vuelo. La distancia de detección depende de la potencia del emisor y de la posición y actividad del ave en ese momento. Las distancias máximas de recepción comprobadas lo han sido con aves rastreadas durante la migración, con una delantera de hasta 160 km -4 horas de vuelo- en una ruta conocida (Melvin, 1982).

Como suele suceder con las antenas direccionales, la calidad de la señal es óptima cuando la antena apunta directamente al emisor, desapareciendo prácticamente cuando apunta lateralmente en ángulo recto. Una vez fijada la dirección correcta, volamos en dirección a la señal disminuyendo la altitud de vuelo (unos 120m sobre el terreno) para aumentar la precisión de la localización. Utilizamos entonces la antena direccional. Como los elementos dela antena direccional se encuentran perpendicularmente el suelo, cuando el avión pasa por encima del punto donde se encuentra el emisor la intensidad de la señal cae bruscamente, indicando así la posición del emisor. El punto exacto se fija, entonces, visualmente y, al mismo tiempo, se cambia la señal a la antena omnidireccional. La calidad de recepción de la señal en ese momento debe ser tan buena como lo era a través de la antena direccional inmediatamente antes de sobrevolar la localización exacta del emisor. Para asegurar la localización correcta se suele realizar un viraje de 180º, para volver a sobrevolar el mismo punto y fijar sus coordenadas con un GPS. Si la intensidad de la señal no cae bruscamente con claridad, es preciso lograr una nueva localización mejor. Para ello se inicia un viraje describiendo un arco de unos 3 ó 4km y localizando el punto exacto en una dirección perpendicular a la anterior. Si esta segunda localización es correcta se determinan sus coordenadas con el GPS y se anotan para el posterior control por tierra.

Al rastrear individuos perdidos hace mucho tiempo, y en zonas amplias, la altitud de vuelo es de 350-450m sobre el terreno, escaneando a través de ambas antenas, direccional y omnidireccional. La banda del transecto, a esa altitud, es de entre 10 y 15km a cada lado del avión, algo menor que la anchura máxima de banda de 24km a cada lado mencionada cuando se utilizan dos antenas apuntando lateralmente en aviones de plano alto (Melvin and Temple, 1987). Esta altitud de vuelo es un buen compromiso entre la necesidad de maximizar el rango de recepción y la de minimizar el tiempo requerido para descender, localizar con precisión al individuo marcado y volver a subir, luego, a la altitud necesaria para reanudar la búsqueda. Algunos autores mencionan que la ganancia de la señal no mejora ya por encima de unos 300m sobre el terreno en zonas abiertas (Gilmer et al., 1981), si bien el volar a altitudes superiores puede mejorar la recepción en áreas montañosas y forestales. Otros autores sí observaron un aumento en el rango de recepción por encima de los 300m, que relacionaron con la baja posición de la antena emisora en los emisores de pata (Melvin and Temple, 1987). Sin embargo, nosotros asumimos que nuestra altitud de vuelo es suficiente para recibir cualquier señal en ese rango de distancias, incluso en el caso de que las aves se encuentren echadas en el suelo o en áreas ligeramente alomadas.


Resultados

Ventajas y desventajas del rastreo aéreo en relación con el terrestre.
El reastreo desde el aire su utiliza sólo cuando algún individuo no puede ser ya localizado mediante el rastreo convencional desde tierra, dada la gran importancia que tiene el contacto continuo con los individuos marcados para nuestro estudio. La localización desde una altitud de vuelo elevada impide, en el caso de la Grulla Común, la visualización del individuo; para continuar las observaciones es precisa la localización posterior del ave desde tierra. El rastreo desde el aire no es siempre posible, debido a las condiciones meteorológicas adversas que, en nuestro caso, fueron la causa del 75% de los retrasos de los vuelos.

El rango de recepción desde el suelo es entre 10 y 20 veces inferior que desde el avión. Con frecuencia, en nuestros estudios, la movilidad del equipo de tierra se vio limitada por la ausencia de pistas y caminos cuando las aves se desplazaban a zonas desconocidas para los observadores. Los equipos de tierra resultaron, por ello, relativamente ineficaces para el rastreo de individuos en zonas amplias y desconocidas.

El rasreo de Grullas Comunes desde aviones proporciona la máxima probabilidad de reencontrar a cualquier individuo marcado con un emisor, que se haya perdido. Por otra parte, la localización desde el aire nos permite estudiar la topografía general de las rutas seguidas por las Grullas en sus desplazamientos. La distancia media entre las coordenadas obtenidas desde el aire y la localización subsiguiente por tierra fue de sólo 576m.

Con bastante frecuencia tuvimos que disminuir la altitud de nuestros vuelos a causa de fuertes inteferencias debidas a potentes de señales de radio, tales como grandes poblaciones, aeropuertos, etc. La única manera de evitar tales interferencias es cambiar la dirección de vuelo de manera que el avión se sitúe entre la fuente de interferencias y el área en la que se quiere buscar, es decir, con la fuente de interferencias detrás de la antena direccional. Estas maniobras aumentan el tiempo de búsqueda y reducen la anchura de la banda de transecto.

Causas de pérdida de la señal. En cuanto a las causas de pérdida de las señales de radio, las más frecuentes son el tipo y la potencia del emisor, así como la duración del mismo. Los emisores resultan mucho más difíciles de localizar hacia el final de su vida útil. Esta dificultad dismunuye cuando las aves se buscan desde el aire. El tipo de sujeción del emisor al ave puede afectar también a la calidad de la señal, ya que cuanto más cerca esté la antena del cuerpo del ave (emisores dorsales) o del suelo (emisores de pata), peor se vuelve la recepción. La posición de la antena también es muy importante en relación con la calidad de recepción, y depende de la actividad del ave (volando, comiendo o alerta, echada en el suelo, muerta boca arriba, muerta dentro de una zorrera, emisor caído al suelo y enterrado, etc.). Los accidentes geográficos, tales como zonas alomadas, valles estrechos, orillas de ríos o canales, pueden suponer también dificultades en la localización, aunque este no solió ser el caso con la Grulla Común.

Rutina en caso de no recibirse una señal. Cuando se pierde el contacto por tierra con un individuo concreto, es preciso buscarle desde el aire, comenzando en el último punto de localización. Si el campeo del ave previo a la pérdida de la señal mostraba alguna direccionalidad, el rastreo debe hacerse en la zona a la que se dirigía el individuo. Cuanto mayor es la altitud de vuelo, mayor es la probabilidad de restablecer el contacto de radio y mayor es la distancia de recuperación de la señal.

Precauciones necesarias y comprobaciones periódicas durante el vuelo de rastreo.

1. Todas las conexiones deben ser correctas (receptor con la caja de conexiones, caja de conexiones con las antenas, cascos con el receptor).

2. Las frecuencias escaneadas deben ser las correctas (mover dos dígitos arriba y abajo ya que, debido a la calidad de los cristales del emisor, éste podría en algunos casos llegar a variar su frecuencia ligeramente).

3. La antena seleccionada en la caja de conexiones debe ser la apropiada.

Tras la localización de una nueva frecuencia en el escáner, la potencia de la señal puede variar a causa del movimiento del animal, causando a veces falsos picos o nulos en la señal. Esto es especialmente evidente cuando las aves están todavía lejos del avión. En esos casos se debe variar la dirección de vuelo; es decir la calidad de la señal que recibe la antena, hasta poder fijar la dirección de vuelo apropiada y se puede determinar la verdadera dirección de un pico de la señal.


Agradecimientos

El rastero aéreo de aves en España no hubiera sido posible sin la colanboración desinteresada del Ejército de Aire español y del personal de la Base Aérea de Getafe. Deseamos expresar nuestro agradecimiento al 42 Grupo de las Fuerzas Armadas, a los numerosos pilotos voluntarios que han pilotado los aviones durante todos estos años, y al personal de tierra que se encarga del cuidado y mantenimiento del material de rastreo instalado en los aviones.


Bibliografía

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